• Historia


    Las Hermanas de San José hacen parte del gran movimiento de vida religiosa apostólica femenina en seguimiento de Ángela de Merici, Mary Ward, del primer proyecto de las Hermanas de la Visitación, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, etc… En el Siglo 17, en Francia, algunas mujeres deseaban vivir su consagración a Dios en medio del pueblo, y no atrás de las grandes de los claustros, de acuerdo con las leyes de la Iglesia y las costumbres de aquellos tiempos.
    Con el apoyo espiritual de un Jesuita, Padre Médaille, mujeres humildes se reunieron y se apoyaron mutuamente en una vida enteramente dedicada a Dios y a los otros. Ellas buscaban responder a las necesidades de su tiempo y convertirse en instrumentos de unidad y de reconciliación.
    El 15 de octubre de 1650, el Obispo de Le Puy, Mons. Enrique de Moupa, oficialmente reconoció a la Congregación de las Hermanas de San José que se estaba esparciendo rápidamente en el centro y en el Sud Este de Francia. Más de ciento cincuenta comunidades fueron cerradas en tiempos de la Revolución Francesa. Las Hermanas fueron dispersadas, algunas aprehendidas y cinco, fueron martirizadas en la guillotina.
    Después del momento revolucionario, las comunidades nuevamente se fueron formando y creciendo rápidamente, con Lyon se fue formando el origen de la mayoría de las Congregaciones de San José en el mundo. El 14 de julio de 1808, doce jóvenes tomaron el hábito sobre la orientación de Madre San Juan Fontbonne, una Hermana mayor que había escapado de la prisión durante la Revolución. De entre ellas, Madre San Juan Marcoux fue enviada para la Saboya en 1812. Como fundadora de la Congregación de Chambéry, ella, por otra parte, envió Hermanas a San Juan de Maurienne y a Moûtiers, en la Saboya, para Turín y Pignerol en Piamonte, dando, entonces, origen a nuevas ramas de las Hermanas de San José.
    A partir de 1851, las Hermanas de La Saboya fueron a la India, para reforzar la misión de las Hermanas de Annecy, de Carandolet en los Estados Unidos y comenzaron a establecerse en el Centro de Francia. Como las primeras religiosas católicas al ir hacia Escandinavia, después de la Reforma, se esparcieron hacia Dinamarca (1856), Suecia (1862), Noruega (1865) e Irlanda (1896). En cuanto esto, su misión se extendió hacia el Brasil (1858) y para Rusia (1863), de donde fueron expulsadas por la Revolución. En 1872, una rama en Roma, fundada por Turín, se unió a Chambéry.
    La expansión continua, en el siglo 20, en Europa (Bélgica, Suiza, Alemania, Irlanda, País de Gales y República Checa), también hacia Paquistán y Madagascar, donde las Hermanas de San José de Aosta asumieron la misión, para Liberia, donde la misión tuvo que ser abandonada durante la guerra civil del lugar, y para Bolivia. La sede de la Congregación se trasladó a Roma en 1946.
    En el inicio de este siglo, otras misiones fueron establecidas en Tanzania y en Mozambique.
    En los últimos treinta años, los laicos participaron de las riquezas de nuestra espiritualidad.

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